María Marín, guitarrista, cantaora y compositora, es una de las voces más singulares del flamenco actual. La sevillana destaca por combinar el dominio del toque y el cante desde una mirada profundamente personal. Con Las Tres Marías, actualiza la tradición flamenca incorporando influencias clásicas y contemporáneas, un universo artístico propio donde conviven raíz, innovación y vanguardia.
Imaginad que entráis en una sala pequeña, con las sillas un poco demasiado juntas, y alguien empieza a tocar la guitarra lentamente. MARÍA MARÍN canta y, de repente, todo se vuelve un poco más antiguo. Escuchas una voz que te recuerda a una casa en la que, en realidad, nunca has vivido, y se abre una puerta que llevaba años cerrada.
Lejos de hacer una actualización moderna de la tradición —eso ya podemos jubilarlo—, tiene una manera muy personal de acercarnos a ella. Deja que las canciones avancen, que respiren, que digan lo que tengan que decir. En su último álbum, Las tres Marías (Plan B Records, 2026), esta forma de hacer las cosas queda muy clara: voz y guitarra, sin apenas artificios. Aparecen la canción de autor, Lorca, Tom Waits y un “Ave María” silbado en honor a su padre. Pero lo más importante no es la lista de referencias, sino cómo las hace convivir: no las exhibe como quien abre una vitrina, sino que deja que pasen por su voz y por sus manos.
Paula Lombardi
Editora de la revista Ventall